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Vall dels Cortijos

Estamos en Níjar, en la provincia de Almería, la más oriental de Andalucía y de la Península Ibérica. Esta esquina de la península es el Cabo de Gata, lugar apartado, caracterizado por un paisaje árido de clima subdesértico. La Sierra de Cabo de Gata, de origen volcánico, conforma un horizonte de suaves colinas y valles, recubiertas por arbustos y matas de esparto, casi no hay árboles, y los cerros más altos no llegan a los quinientos metros de altitud. Esta tierra ha representado subdesarrollo y aspereza para sus habitantes que, en los años ’60, la abandonaron para emigrar. Esto ha facilitado su conservación ambiental y escasa urbanización. Es declarado Parque Natural Cabo de Gata-Níjar en 1987 por sus valores naturales y paisajísticos únicos.
Hay multitud de cortijos caídos o en ruina, y unos pocos rehabilitados y habitados. El cortijo es el tipo de hábitat rural disperso propio de la zona meridional de España. Consta de zonas de vivienda y otras dependencias para la explotación agrícola con un extenso territorio circundante. Su modelo original es la hacienda y casa de labranza, de modo que es muy usual la expresión “cortijo andaluz”, aunque el término “cortijo” se usa también en otras zonas para formas similares de hábitat rural disperso.

Un conjunto de cortijos se convierte en cortijada, no solo cuando existen más de dos, sino cuando unas relaciones productivas y personales hacen que se convierta en un pequeño barrio, pedanía, propios de zonas de minifundio, de los que abundan aquí en los campos de Níjar. Esto se hace evidente al recorrer el territorio del Valle del Hornillo, ya que el modelo poblador de esta zona, debido a sus peculiaridades históricas, geográficas y antropológicas, es la aglomeración de poblaciones dispersas en torno al agua, el recurso de oro en el clima subdesértico propio de esta zona.

El Valle del Hornillo forma una unidad situada entre la Serrata y la Sierra de Cabo de Gata, y que desemboca en la Rambla Morales a la altura del pueblo de El Barranquete. En esta publicación lo llamamos Valle de los Cortijos, por qué nos centramos en la parte de valle incluida en los límites del Parque Natural, comprendida entre Fernán Pérez y los Albaricoques, donde se conserva intacta la huella de los antiguos pobladores. Los cortijos son el testimonio más evidente de esa forma de vida ancestral y de la manera de ocupar este territorio.

HISTORIA DEL VALLE

Hasta finales del siglo XVIII estas tierras eran sólo pasto para el ganado, además por aquí pasaban rutas de trashumancia como indica la dispersión por el territorio de muchos grandes aljibes cisterna para abastecimiento de los animales. Estas tierras eran peligrosas y, desde la época árabe, objetivo de ataques piratas. La población se concentró en la Villa de Níjar, cerca de la fuente de agua de Huebro y estratégicamente emplazada en las montañas de sierra Alhamilla, o en pequeños poblados en la costa cerca de las fortalezas defensivas.
La ocupación de estas tierras y la construcción de las primeras cortijadas empezó hace aproximadamente 200 años, principalmente empujada por una fase de aumento demográfico en la provincia y gracias a una situación más segura. Reproduciendo modelos de otras zonas y aprovechando la sabiduría popular, los nuevos habitantes dieron forma al complejo agro-pastoril que caracterizó el modo de vida en los cortijos.
El conjunto de las cortijadas, formaron un sistema socio-económico capaz de garantizar la supervivencia de sus habitantes. El territorio necesario para satisfacer las necesidades de una determinada población, y capaz de asimilar sus residuos, coincidía con el territorio real que se ocupaba. Este concepto en términos modernos equivale a lo que se llama una ocupación sostenible del territorio.
El repentino abandono y la sucesiva declaración de zona protegida como Parque Natural nos permiten contemplar hoy el mismo paisaje que sus habitantes han moldeado a lo largo de su vida en los cortijos. El Valle del Hornillo es un museo al aire libre de la historia rural de esta zona, nos ofrece todos los elementos interpretativos necesarios para entender la forma de ocupación y de vida en este territorio.
La idea de esta publicación es ofrecer un itinerario en 6 etapas para poder conocer y disfrutar del Valle de los Cortijos.